Entre las diversas formas de ataques de pánico relacionadas con el miedo a morir, la más habitual es la sensación de quedarse sin aliento hasta la asfixia casi total. Ambos mecanismos, el de la respiración y el del miedo, se influyen mutuamente en una escalada psicofisiológica que desemboca en el pánico y en la disnea.A partir de su amplia experiencia clínica, Giorgio Nardone plantea una intervención terapéutica eficaz que es, al mismo tiempo, una terapia psicológica y una rehabilitación respiratoria. Ofrece, además, interesantes reflexiones sobre la mecánica que alimenta el efecto de la sensación de ahogo.Romper el círculo vicioso entre miedo patológico y respiración disfuncional es posible y necesario.
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