La rápida sucesión de acontecimientos en Oriente Próximo desde inicios del siglo XXI, sobre todo, tras la invasión de Iraq por la coalición internacional en 2003 y la consecuente desaparición de Saddam Hussein y su régimen de terror en Iraq, así como los levantamientos de la Primavera Árabe de 2011 y la irrupción, en 2014, del EIIL, el Estado Islámico de Iraq y del Levante, en el tercio norte del país, hicieron que el equilibrio de poderes y los intereses geoestratégicos que habían imperado durante casi un siglo, se tambaleasen. Estos eventos propiciaron, por una parte, grandes expectativas sobre el futuro de la región kurda de Iraq, tales como el reconocimiento de un Kurdistán o un Estado kurdo independiente y, por otra, grandes temores en los gobiernos de Irán, Siria y Turquía, sobre un posible contagio de estas aspiraciones a sus comunidades de esta etnia, tras la celebración del referéndum en 2017.
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